PUERTO RICO


Hola amigos!

Bienvenidos a nuestro blog. Un espacio donde queremos compartir con ustedes acerca de nuestra vida, nuestro caminar con el Señor y mucho más.

¿Alguna vez te ha pasado que tus planes no salen como lo habías pensado? Me imagino que sí. Eso fue lo que experimentamos en nuestro reciente viaje a San Juan, Puerto Rico.

Antes de aterrizar a la isla se nos había hecho un poco difícil la programación de las actividades y nuestra agenda no estaba completamente finalizada. En nuestro caso, viajamos por varios días y se hacía de mucha importancia usar nuestro tiempo al máximo y sacar el mayor provecho en el sentido de medios y promoción.

Dios tenía otro plan.

No puedo dejar por alto que este fue el primer viaje en donde nuestros esposos (Jonathan, Camille y Nataly) nos acompañaron, así que desde un principio ya estaba escrito que sería un viaje inolvidable.

Muchas cosas de este viaje marcaron nuestras vidas y una de ellas fue el compartir con tantas personas maravillosas. Adoramos junto a niños convalecientes en el Centro Médico Menonita de Cayey. Algunos niños nos contagiaron de sonrisas y felicidad, mas otros no podían entender lo que estaba sucediendo en medio de su dolor. Abrazamos a padres y familiares con nuestra oración, pero más que todo fue nuestro corazón el que se llenó de aliento y bendición.

También tuvimos la oportunidad de conocer a jóvenes llenos de Jesús y listos para ser la nueva generación de adoradores. Fue impresionante haber sido recibidos por estos chicos, ellos estaban llenos de expectativas, con Biblias en manos y llevaron una adoración poderosa. A ellos les compartimos nuestras experiencias como grupo y muchas de las cosas hemos aprendido en esta jornada del ministerio. Esa mañana fuimos ministrados y salimos de ese lugar llenos y alentados, más de lo que ellos se podrían imaginar.

No faltaron los momentos donde Dios nos sorprendió en medio del cansancio, tensión e inseguridad. Pero a pesar de aquellas circunstancias, Dios brilló en medio de una vigilia, en la cual pudimos sentir su presencia clara y fuerte, en esa noche Dios lleno ese lugar y las vidas presentes. Ahí nos mostró que no es nuestro tiempo, si no el tiempo de Él. Claro, ese es el nombre que llevamos como ministerio, Kairos - tiempo de Dios, pero también es lo que Dios nos enseña a menudo.

Finalmente, cerramos nuestra última noche en adoración junto a una iglesia con una visión fresca, pero con corazones fundados en la misión de Cristo, la cual es alcanzar almas. Experimentamos un rico momento de adoración con el equipo de Mar Azul y fuimos partícipes de cómo Dios puede usar nuevas alabanzas para moverse en un lugar donde quizás las persona todavía no conocían nuestras letras. Pero en eso comprendemos nuevamente, que no se trata de una canción, una letra o un ritmo, sino de cuán deseosos estamos todos nosotros de ser movidos y usados por el poder Dios.

Al final de nuestro tiempo en Puerto Rico y después de comer un maravilloso mofongo (todavía se nos agua la boca al recordarlo), nos sentamos los seis a tomarnos un café y con lágrimas en los ojos agradecerle a Dios porque Él tomó el control de la agenda e hizo lo que necesitaba hacer para bendecirnos a nosotros.

A veces hacemos planes para “bendecir” o llevar un mensaje, pero es fácil olvidar que en realidad solo somos el instrumento y que Dios se encarga de lo que necesita hacer. El plan de Dios es bendecir, apoderar y levantar a sus hijos por medio de sus hijos que le sirven. Así que, él siempre nos ayuda a dirigir la gloria y honra a Él, por qué solo él, la merece.

Gracias a Dios y a todos los que participaron juntamente con nosotros en momentos tan especiales. ¡Hasta pronto, Puerto Rico!

#PuertoRico #Viaje #Trip

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